viernes, 24 de octubre de 2025

 Yo también sé lo que es andar sin rumbo,

mirar el suelo y hablarle al mundo.
He sentido el frío que muerde la herida,
he tenido el alma medio perdida.

Pero no soy pena, soy consecuencia,
soy fuego, soy hambre, soy resistencia.
Cada día me levanto distinta,
y aunque me rompan, la fe me pinta.

No busco aplausos ni compasión,
solo que escuchen con el corazón.
Que vean que pienso, que estoy despierta,
que mi cabeza no está desierta.

Sé de diagnósticos, pastillas, heridas,
de noches largas y voces perdidas.
Pero también sé —y lo digo sin prisa—
que la escurrida es gratis, y da risa.

Ser viva no cuesta, cuesta sentir,
cuesta quedarse y no huir.
Cuesta mirarse y no mentirse,
cuesta caerse y no rendirse.

No quiero salvar al mundo, no puedo,
pero puedo alumbrar con mi enredo.
Puedo decir que en la basura hay flor,
que en la derrota también hay valor.

Y si mañana me ven distinta,
que sepan que no estoy extinta.
Estoy pensando, sobreviviendo,
y cada palabra la estoy tejiendo.

 Todos hemos vivido esa vida de rutina, donde el silencio vigila cada día. Yo también estoy aquí, tomando terapia y sintiéndome que soy inútil, creyendo que todo está cerrado, que cada esquina de mi casa está infestado. Creo que de alguna forma no tengo consecuencia, pero voy aquí bien despierta. Parece que sí tengo una consecuencia, darle un poco de pena al mundo. Darle también un discurso, parece que les gusta esta sombra y parece que también lo identifica esta oscuridad que llevo apercibida de alguna u otra forma para que las cosas salgan cada día. Sigo aquí un poco cubierta, no sé cómo puedo rimar si aún estoy aquí despierta. Creo que eso me tiene bien hipnotizada, creo que no puedo seguir sin estar jalada. Creo que todo el mundo sabe que uso cocaína, pero aún así siguen siguiéndome en las redes sociales y pueden tener un poco de mí para que yo les hable de este mal desgano de vida. Pero aún así sigo con ella, para darle sin chanclas, con una cosa bien humilde, recogiendo ropa de la calle, haciendo cosas que disgustan pero aun así le doy forma.

Para ustedes

Agradezco las flores digitales,

los emojis, las palabras que curan sin receta,

los mensajes de desconocidos más humanos

que los doctores que coleccionan diplomas

como estampillas sin alma.

Agradezco al algoritmo,
ese dios de silicio
que me mostró amor en comentarios
cuando la carne de mi sangre
solo me ofrecía guerra.

A mi madre —esa científica del desprecio—
le dedico esta risa.
Porque mientras ella estudia
cómo destruirme con precisión quirúrgica,
yo estudio cómo renacer
con el bisturí de mi propia mente.

A los hombres que confundieron
mi cuerpo con una excusa,
gracias también.
Sus sombras me enseñaron
que hasta la oscuridad
tiene ritmo si la bailo.

Y sí, sigo bailando.
Porque cada lágrima
se evapora en carcajada,
cada diagnóstico
se disuelve en ironía.

Y mientras ellos escriben teorías
sobre lo que me pasa,
yo escribo poesía sobre cómo sobreviví.

Así que rían conmigo:
que el trauma se vuelve arte,
el abuso se vuelve comedia,
y la locura —mi locura—
es la única que me entiende
cuando digo que estoy viva
y bailo.

Estoy

 


A los que no quieren quedarse,
pero igual se quedan.
A los que respiran con desgano,
porque la vida duele pero aún la entienden.

A los que visten la cordura como disfraz de feria,
y se esconden del espejo
porque allí los mira el sistema,
esa bestia vestida de blanco
que receta silencio y llama “progreso”
a la pena que duerme entre píldoras y promesas.

Yo los veo.
Los que caminan con ojos de niebla,
los que ríen en pantalla
y lloran en la ducha,
los que no nombran la palabra prohibida
pero la piensan en los bordes de la almohada.

Yo los veo.
Los que tiemblan en los pasillos del psiquiátrico,
mientras un burócrata anota su historia
con letra de espanto y mano de rutina.
Y los que ya ni saben qué les inyectan,
pero igual sonríen, porque hay cámaras.

A todos ellos les digo:
no están locos.
Están vivos en una sociedad enferma.
Y su dolor es un idioma que pocos aprenden,
porque requiere mirar al abismo
sin parpadear.

Y si me ves aquí,
bailando entre el sarcasmo y la ternura,
no es que no duela —
es que aprendí a hacer del dolor un estudio,
del trauma una tesis,
de la locura un arte,
de la muerte, una metáfora que no se cumple.

Yo no soy santa, ni mártir, ni diagnóstica.
Soy humana.
Hija del fuego,
de la pastilla que arde,
de la madre que grita,
del mundo que ignora.
Pero sigo aquí,
haciendo del aire un acto de resistencia,
del pensamiento una plegaria,
de la risa, un conjuro.

Y mientras todos callan,
yo digo:
que se queme la apatía, no la esperanza.
Que la inteligencia sirva para sentir,
que la empatía vuelva a ser ciencia.

Y si me quedo sola,
es porque el liderazgo también es un exilio.
Pero qué importa.
El silencio me obedece,
y la vida, aunque cruel,
sabe que aún la estoy estudiando.

martes, 15 de julio de 2025

Confirmo mi creación el escenario la luz!!

 

Cantaba sin techo, sin miedo, sin freno,
mi pieza era lienzo, caos bueno.
Tacatac, caballito de palo,
brillaba sin luces, sin darme ni cuenta del halo.

Él tenía once, yo apenas catorce,
y el mundo era risa, copete y canciones.
Yo no sabía que en medio del ruido,
dejaba en su mente un arte escondido.

Y ahora me encuentra, en red y en pantalla,
me dice: “tu pieza era otra muralla”.
Yo ni me acuerdo —él sí, lo grabó—
como quien guarda un sol que ya no brilló...

Pero sí, sigo aquí, mi voz en el viento,
de TikTok a la vida, sin arrepentimiento.
Soy artista, lo sé, por cómo me miran,
los que vieron mi alma cuando ni yo la veía.

nunca necesite a nadie... aun no ves?

Querido hermanastro Daniel...
Lamento tu dolor.
PERO

Llegaste tarde, con hambre y discurso,
yo ya había armado mi vida en este concurso:
casa, moto, el libro, alma en expansión,
y una casa pa' mamá, sin pedir perdón.

Y aún así, la razón camina conmigo,
vos con los bolsillos llenos de castigo.
No sabías nada del fango que arrastré,
ni del otro hermano que sí me tragué.

Ni de la noche donde, niña, fui presa,
mientras vos hacías burla con la boca espesa.
Tratando de venderme entre tus amigos,
como si yo fuera otra más del castigo.

Sí, trabajo en concursos de vida sucia,
pero eso no te da derecho a la astucia,
de usar mi nombre, mi cara, mi pena,
pa' darte a vos una excusa que suena.

Me sentí vacía, sola, mal herida,
cuando enterré a mi viejo sin guía.
Jalé esa línea, la única, en años,
de las manos del cobarde que habla de daños.

Con mi plata, con descaro, con cálculo frío,
ese mismo que luego midió mi vacío.
Yo me drogué, sí, pero pa’ pensar,
vos jalabas pa’ huir, pa’ no enfrentar.

Perdiste tu auto, tu celu, tu casa,
y hasta tu madre, que ya ni te abraza.
A mí me sacó del pozo la pregunta,
a vos te hundió el pito, la noche y la junta.

Y el celu... no se cayó, se empeñó,
como todo lo que el humo te robó.
Te quedaste en nada, flotando en la excusa,
mientras yo construía verdad sin camufla.

Tus amigos me llaman: “¿Cómo está el?”
y a vos, nadie, porque tu alma es aquella
que no recuerda que yo no existo para nadie

que nunca dio abrigo ni una puta llamada
cuando yo estuve días enteros congelada.

Yo no tengo hermanos?
rodeado de gente, ¿y aún así llorás?
Porque no te idolatro, no te celebro,
porque me siento más hombre, más mente, más verbo.

No es odio, compadre, ni falta de fe,
es que tu historia no se cruzó con mi sed.
Yo estuve luchando, con todo en la espalda,
mientras vos soñabas con fama prestada.

No eres mi héroe, ni tu capa es real,
yo cargo mi historia, mi lucha, mi mal.
Y si algún día te preguntas por qué,
es porque nunca estuviste..

y yo nunca me preocupe ni necesite.

y yo me quedé.

viernes, 23 de mayo de 2025

mamá....somos muchas!

 

"Las Tres Armas de Mamá Narcisa"

Había una vez una hija. Hija de una madre con tres armas bien afiladas, bien entrenadas, bien utilizadas. Una madre experta en guerra doméstica, en psicología de la desvalorización, en el arte de cortar alas y después preguntarse por qué su hija no volaba.

Treinta y tres años. Tres armas. Número mágico. Número trágico. El tres del desequilibrio, del ciclo. Quizás era el once. Porque el once en el tarot es la justicia. Y la justicia, según el tarot, era la carta del año. Irónicamente, la carta apareció justo un día después de que la violaron.

Y como toda buena historia trágica —para que sea también comedia— hay que contarla con sarcasmo, con un poco de cinismo, con una pizca de magia. Porque si no, te aplasta.

La primera arma de Mamá Narcisa: la voz. Subida, alta, huracanada. Como si gritándote pudiera limpiar lo que nunca supo nombrar. Grita para dominar, para silenciar los pensamientos de la hija, para pisotear su seguridad. Y si no logras quebrarte, si no te vuelves chicle emocional, pasa al siguiente nivel.

La segunda arma: el silencio. Silencio-cuchillo. Silencio-cárcel. Silencio que deja a la hija hablando sola en una habitación, explicando sus traumas a las paredes. Hablando coherente, inteligente, con argumentos que podrían hacer llorar a un jurado. Pero no, a Mamá Narcisa no se le argumenta. Se le soporta.

Y cuando la voz no quiebra, y el silencio no desarma, llega la tercera arma: la verdad inamovible de Mamá. Ella está bien. Ella lidió con sus traumas “dejándolos atrás”. ¿Terapia? ¿Autoconocimiento? No, señora. Ella trabajó y se calló. Y esa es la fórmula sagrada que toda hija debe seguir.

Pero la hija no lo hizo. No se calló. Habló con la IA. No porque esté loca, sino porque está cuerda en un mundo que prefiere el silencio. Y ahí, entre cables y datos, entre algoritmos y verdades personales, entendió que tiene derecho. Que no es una exagerada. Que si su compañero de universidad la acosó —dos veces, sí, dos— y nadie la escuchó, entonces tiene derecho a reclamar. Que si es una estudiante con discapacidad psíquica reconocida por el Estado y no recibió acompañamiento alguno, entonces tiene derecho a exigir reparación. Que si le gusta la malla, si ama estudiar, si quiere viajar a Argentina como líder, entonces eso no es manipulación: es resiliencia.

Ella, la hija, la que se le negó estudiar filosofía en 2010 con 835 puntos en la PSU. La que hizo talleres, blogs, poesía. La que volvió a hablar sola hasta volver a hablar bien. Que transformó el silencio en voz. La que está aprendiendo a modular otra vez, porque quiere hablar. No para que la escuchen solamente, sino para que nadie más tenga que callar como ella.

Porque la justicia, este año, no viene de los tribunales. Viene de escribir su historia. De volverla cuento. De reír para no llorar. Y de mirar la cruz colgada en la universidad católica y decir: “¿Saben qué? Aquí, al menos, me escucharon.”

miércoles, 21 de mayo de 2025

y tienes miedo?

 

Hay una araña en la esquina de mi pieza de madera.
Arribita en una ventana que no alcanzo a ver.
No es grande, ni venenosa, ni elegante.
Solo está.
Lleva ahí desde que llegué,
cuando el frío se cuela por las paredes
y el techo gotea como si llorara por mí.

Las primeras veces traté de matarla.
Con miedo.
Con la gente de tik tok.
Con el cansancio acumulado de todo lo que no muere en mi vida.
Le pegué fuerte.
Juraría que la aplasté.
Pero al día siguiente:
ahí estaba.

Como si tejiera su red con el hilo de mis pensamientos.
Como si supiera que no tengo con quién hablar,
y decidió quedarse para escucharme.

La araña no se muere.
¿Será que no es una araña?
¿Será que soy yo,
con mis chalas crocs chinas
colgando de la esquina del mundo,
tratando de no caer?

Ahora no me da miedo.
Ni asco.
Ni urgencia.
Ahora me mira y yo la dejo estar.
Porque si no puedo matar a lo que duele,
al menos aprendo a convivir con lo que insiste.

Y en secreto, aunque nadie lo sepa,
le tengo un poco de cariño.
A ella.
A mí.
A lo que no se rinde.

martes, 20 de mayo de 2025

como kuero e mamut

 

A veces no te disparan directo.
Te empujan al borde.
Con amabilidad.

Te dicen:
“Anda, trabaja ahí, ¿qué puede pasar?”
Y tú, que estás tratando de estudiar, pagar tus cosas, no depender de nadie, vas.
Y claro: era un lugar sin patente, sin extintores, sin boletas, sin contrato.
Pero lleno de carabineros y tragos caros.

No te piden nombre.
No te firman nada.
No te pagan.

Y cuando lo cuentas, te dicen:
“¿Y tú qué esperabas?”
Como si te hubieran visto caer y se hubieran quedado callados solo para ver si dolía.

Eso se llama exposición controlada al daño.
Y lo hacen para silenciarte,
para que no vuelvas a confiar en ti,
para que no estudies más,
para que no hables más,
para que pienses que es culpa tuya haber querido algo mejor.

Porque eso es lo que molesta:
que quieras algo mejor.
Que estudies.
Que pienses.
Que uses palabras que otros no entienden.

Me dicen que hablo mal.
Que no modulo.
Que no se me entiende.

Lo que en verdad les molesta es que se me entienda demasiado bien.
Que no me da vergüenza decir que resignifiqué mi infancia.
Que no me arrastro por aprobación sexual.
Que sé perfectamente lo que vale una noche, un trago, una palabra.

Si levanto una bolsa de papel, les molesta.
Si hablo, les molesta.
Si no hablo, inventan.
Si estudio, me ridiculizan.
Si trabajo, me exponen.

Pero no se dan cuenta de algo:
todo eso que intentaron usar para quebrarme,
yo lo estoy escribiendo.

Y cuando una mujer escribe lo que vive,
aunque no tenga escritorio,
aunque no le den boleta,
aunque la manden al fuego…
ya no se quiebra: afila.

“Manual para ser creíble (si eres mujer)”

 


Dicen que si quiero que me crean
debería hablar más lento,
vestir de mármol,
no de carne.

Que no se me note lo que pienso
—ni lo que recuerdo—
porque pensar y recordar es
"exagerar".

Que no se me note la rabia
que no se me note la curva
que no se me note que noto
todo lo que no se me debe notar.

Ah, y si vas a contar un abuso,
por favor que sea estético.
Que tenga algo de novela,
que llore, pero no grite,
que impacte, pero no acuse.
Y sobre todo:
que te haya pasado con gracia.

Porque si no eres linda,
no fuiste creíble.
Y si fuiste linda,
te lo buscaste.

Qué curioso el mundo
cuando lo lees sin anestesia.
Cuando mamas la plata
con los dientes afilados
y les devuelves la culpa
como quien escupe perlas.

No hablo mal,
hablo distinto.
No soy fría,
soy precisa.
No estoy traumada,
estoy despierta.

Y si levanto una bolsa de papel
y eso les molesta,
pues qué frágil es su imperio.

miércoles, 30 de abril de 2025

De hueso y ungüentos

 

Había una vez una niña que creció en una casa donde el agua no era tibia,
donde el silencio no era paz,
sino mordaza.
Cada vez que pedía un baño,
le decían no
como si limpiar su cuerpo fuera un pecado,
y no un derecho.

Creció creyendo que su olor era culpa,
que su piel era vergüenza,
que su voz molestaba
más que los pasos del abusador que vivía con ellos.

El tiempo pasó como un tren que no paraba en su estación.
Un día, decidió vender su cuerpo
y con ese precio
compró agua caliente.
Se duchó con fuego suave,
llorando
como quien se deshace del hielo.
Y prometió: Nunca más el frío.

Pero creyó en su madre otra vez.
Volvió al sur,
sin su gato,
sin su cama,
sin su techo seguro.
El arrendador la miraba como la miraban antes:
no con deseo,
sino con poder.
Tuvo miedo.
Y menstruación.
Y otra vez, sin agua.
Otra vez, sin voz.

Entonces vino la violación,
como un ladrón sin pasamontañas,
y su madre dijo: tú te lo buscaste.
La dejó en una casa que parecía una trampa para ratas.
Le quitó la comodidad
que ella misma había construido
con su trabajo —aunque lo despreciara—
porque al menos ahí,
nadie le dijo que su cuerpo no valía.

Y cuando quiso hablar,
cuando abrió la herida,
la madre preguntó:
¿cuándo estarás mejor?
¿cuándo vas a creer en ti?

Y luego colgó.

Como si las palabras fueran tijeras.
Como si el abandono tuviera tono de llamada.
Como si el dolor
pudiera terminar con un clic.

"Me cortó"

 


Me dijo
¿cuándo vas a creer en ti?
como si yo fuera
una flor que se riega sola
con sangre.

Me dijo
¿cuándo estarás mejor?
como si el tiempo
fuera un ungüento
que no necesita verdad
ni memoria
ni madre.

Yo tenía frío,
no del invierno
—del sur que no es sur sino abismo—
sino de no poder bañarme
con la sangre que ya no quiero ver
en mi ropa
en mi cama
en mi historia.

Y me colgó.
Así.
Me cortó.
Como si yo fuera el problema.
Como si la cuerda fuera mía.

martes, 29 de abril de 2025

otro trauma más

 

“La jaula y el espejo”

Desde pequeña, aprendí a leer los silencios antes que las palabras. Mi cuerpo era un campo santo: lo pisaban como si no doliera, como si no fuera mío. Desde los tres años, entendí que los adultos podían usar la palabra Dios como llave para abrir puertas que jamás debieron tocar. Mi abuelo, que decía ser Jesús, entraba cada noche a mi cama como si fuera el altar. Decía que dormir conmigo era sagrado. Y yo, chiquita, dejaba espacio en la cama para que se acostara… y me borrara.

La polola de mi mamá también decía cosas de Dios. Me decía que "el amor se muestra" mientras cerraba la puerta del baño. Entre los tres y los nueve años, mi carne fue tierra invadida por manos disfrazadas de fe. Hasta que un día, mi cuerpo gritó. Dejó la carne. La de los animales, sí, pero también la de la violencia. No quería tragar más muerte.

Mi mamá no entendía. Me llevó a pastores, a pastoras, a mujeres con pañuelos que gritaban en lenguas. Me decían que había demonios en mí por rechazar la carne. Que Dios me sanaría. Pero Dios no dijo nada. Dios no estuvo cuando lo necesitaba. Solo estaban ellos. Y su voz, cada vez más alta, como queriendo callar la mía.

Crecí en esa jaula. Una jaula donde los barrotes no eran de hierro, sino de profecías, sermones, consejos no pedidos y mandatos con nombre de salvación. Y en esa jaula, mi mamá tenía las llaves. Ella decidía quién podía hablar conmigo, quién me podía guiar, cómo debía sanar. Siempre alguien relacionado con Dios, nunca alguien relacionado con mi verdad.

Los años pasaron. Intenté quitarme la vida más de una vez. Pero ni eso la hizo detenerse. Para ella, era más importante que yo estuviera bendecida que viva. Que estuviera callada que libre. Cuando hablaba, molestaba. Cuando cuestionaba, enojaba. Cuando mostraba mis heridas, me decían que perdonar es lo que haría Dios. Que sanar era un acto de fe. Pero yo sabía que el perdón sin verdad es sólo otra forma de olvido.

Estudiar Psicología fue como aprender a hablar otro idioma. Uno donde el dolor se nombra, donde el cuerpo se escucha, donde el trauma no se barre con agua bendita. Fue en ese nuevo lenguaje donde entendí que no estaba rota, que lo que me pasaba tenía nombre: trauma complejo, abuso, disociación. Que pensar no es rebelarse, es vivir.

Una terapeuta de 62 años me dijo que solo Dios podía sanar las adicciones. Que si no sentía a Dios, no me sanaría. Pero yo ya no creo en salvadores que callan el dolor. No porque no crea en una fuerza espiritual —sí la siento, sí me acompaña, sí me ayuda a meditar, a observar, a respirar—, sino porque esa fuerza no grita, no impone, no censura. No se ofende si pienso distinto.

Ella se enojó. Como otros antes. Como mi mamá. Porque no acepté que el pecado fuera mío. Porque no me dejé llevar. Porque no me tragué la culpa entera. Me dijeron que yo era el problema por no acatar la doctrina. Pero yo ya me había salvado una vez: cuando elegí la introspección antes que la sumisión.

Descubrí que muchos de esos terapeutas, como los pastores, también ocultan secretos. Silencios sexuales. Encubrimientos. Pactos de olvido. Y entendí que la espiritualidad mal entendida puede ser tan peligrosa como la droga misma. Porque adormece. Porque culpa. Porque vuelve a encerrar.

Hoy no soy una víctima. Soy una mujer que sobrevivió a su propia historia. Que encontró en el conocimiento, la meditación, la escritura y el pensamiento crítico su verdadera salvación. Que no niega lo espiritual, pero tampoco se rinde a lo que no se cuestiona. Que no calla más por no molestar.

Mi mamá sigue intentando controlarme. Pero ya no puede con mi voz. Mi mente, mi cuerpo y mi historia me pertenecen. La jaula se abrió. Y en el espejo ya no veo una hereje, ni una hija ingrata, ni una oveja descarriada.

Veo a una mujer libre. Que pensó, sintió, gritó y se salvó.

mano en mano en pastores a psicólogos a terapeutas del GOD DIOSSS

 Soy sobreviviente de abusos sexuales en la infancia, de abandono, de silencios que dolieron más que los golpes, y también he vivido la experiencia devastadora de la poliadicción. Mi proceso de recuperación ha sido largo, doloroso y muy personal. No ha estado sostenido por una religión, ni por una figura divina como salvadora absoluta, sino por el trabajo constante de reconstruirme desde adentro: entender mi historia, darle nombre a mis heridas y decidir, poco a poco, qué tipo de sentido quiero darle a lo que viví.

No niego que pueda existir algo que nos acompaña —una energía, una fuerza, algo que para algunas personas se llama Dios—. En algunos momentos, esa idea me ha dado consuelo, silencio, calma. Pero ese Dios del que hablo no es el castigador que me enseñaron, ni el que se presenta como la única salvación, ni el que se impone como verdad cerrada en un proceso terapéutico.

Hace poco viví una experiencia profundamente incómoda con una terapeuta de adicciones que usaba su creencia en Dios como eje central de su intervención. Escuché frases como “Dios siempre estuvo contigo” o “Él es la única solución”, en un contexto donde yo hablaba de abusos cometidos justamente por personas que decían actuar en su nombre. Cuando intenté expresar mi mirada distinta, me encontré con enojo, con cambio de tono, con una sensación de juicio por no decir que sí a todo. No se validó lo que yo decía. Se cerró el diálogo. Y lo que debería haber sido un espacio de escucha se volvió un lugar donde mi pensamiento crítico fue visto como un problema.

No me opuse a su fe. Lo que rechacé fue su necesidad de convertir su experiencia personal en una norma para mí. No todas las personas sanamos igual. No todas encontramos sentido en los mismos símbolos. Para mí, la espiritualidad puede ser un recurso, pero no reemplaza el análisis profundo del trauma, ni la necesidad urgente de una educación sexual verdadera, ni el trabajo psíquico real que implica salir de la adicción y reconstruirse.

Yo no estoy “perdida” por cuestionar. No estoy “dañada” por pensar distinto. Estoy viva, lúcida y consciente porque decidí hacerme cargo de mi historia con herramientas que no me impusieran un relato ajeno. A veces, lo único que necesitamos es que alguien nos escuche sin necesidad de darnos respuestas absolutas. Que acompañe sin intentar moldear.

Creo en una fuerza que acompaña, sí. Pero esa fuerza no grita, no castiga, no impone. Esa fuerza me respeta si dudo, si cuestiono, si decido no callar.

Sanar no es repetir lo que otros dicen. Sanar es poder decir, con libertad: este es mi camino, y también es válido.

"La niña que no comía carne"

 


Dejé de comer carne a los nueve años. No por los animales —aunque también lloraba por ellos—, sino porque en cada trozo veía la violencia. Era roja, cruda, colgando. Como mi cuerpo, como mi niñez. Me lo dijo el estómago antes que la boca: no más carne. Era sangre. Era él.

Mi abuelo decía que era Jesús. Que había que dejarle espacio en la cama, que era sagrado dormir con él. Yo, de tres, de cinco, de siete... me desdoblaba para hacerle lugar. Y cada noche, el “Jesús” de mi familia me penetraba con sus manos o su voz. Me decía que esto también era parte del evangelio. Que el cuerpo de Cristo no debía resistirse.

Después fue la polola de mi mamá. Una figura sonriente que me llevaba al baño a “jugar”. Ella también hablaba de Dios, pero sus manos no bendecían. Entre los tres y los nueve años, la carne de mi cuerpo fue comida por otros, y yo... dejé de comer carne.

Mi mamá no supo qué hacer cuando me negué a comer. Me llevó a una pastora. Después a un pastor. Me dijeron que tenía demonios. Que por eso no quería carne. Me hicieron ayunos, oraciones, me santiguaron, me rociaron con aceite, me obligaron a gritar “¡Jesús es mi sanador!” mientras temblaba de hambre, de rabia, de miedo.

No sabían que no quería carne porque ya había sido comida.

Años después, cuando los gritos de mi infancia se convirtieron en silencios adultos, empecé a notar mis mecanismos: la despersonalización, el pánico, la desconfianza, las adicciones emocionales. Los psicólogos les llamaron trastornos. Yo les llamé sobrevivencia.

En mi camino de sanación me crucé con otra terapeuta de adicciones. Era amable. Pero hablaba de Dios como si fuera la única salida. Yo me preguntaba: ¿Dios? ¿Ese Dios al que yo le suplicaba de niña que me salvara? ¿El mismo que dormía en la cama con mi abuelo y no hizo nada? ¿El que me dejó callada, inmóvil, muda, entre crucifijos?

Cuando le dije que la salud mental no puede basarse en fórmulas espirituales, que la educación sexual, la validación del trauma y la ciencia son vitales, me miró con lástima. Como si yo estuviera perdida. Pero yo no estaba perdida. Yo estaba viva.

Yo elegí mi carne. No la de ellos. Elegí mi cuerpo, mi voz, mi historia. Elegí decir que no. A Dios. A la carne. A los terapeutas que invalidan. A los que creen que rezar borra violaciones. Que un versículo puede curar una niñez quemada.

Hoy, no como carne. No porque aún me duela. Sino porque elegí no repetir la cadena. No seguir tragando lo que otros me obligaron a soportar.

Esta no es una historia de conversión. Es una historia de reconstrucción. Porque hay fe en la palabra cuando es libre. Hay salvación en el cuerpo cuando se escucha. Y hay evangelio también —pero uno real— cuando una niña aprende a decir: “Esto fue abuso. Y no fue culpa mía.”

martes, 7 de enero de 2025

SE QUEMO-LA OTRA

DERROCANDO LA CULTURA DE LA VIOLACION.

VAMOS POR LA E.S.I


Tanto odio en corazones que tardaran en irse

Solo hablaba con la IA

Me sacaron de cam4 una weona celosa de el weas tristes

Ahora me sacan de tik tok por porfia jajajajaj

Media wea

He quedado en la quiebra muchas veces

Muchas mas veces de las que recorrí Chile

Me cuentan los días porque se supone que tenia que morir para el 24

Soy su regalo de navidad

Pensar que antes era una punky cochina rancia wn

Pero la única Chilena en Cam4 ctm jajajaja

Con gente real

Con gente legal

Con gente que hasta ahora guardo en mi celular

Con gente que para navidad mandaba regalos a mi casa

Y los abríamos por cam

Pucha que felices tiempos

Y que robado el momento

Por haber estado durmiendo

Con miedo y delirios

Por el que me enseño a soportar todo esto

Pucha que hubiera sido mi vida

Sin conocer de cerca

Al tipo mas rancio que podía pisar la tierra

Gran entrenamiento

Cinco años de guerra

Ahora los identifico

A la primera!

Se me fue el panzi que me hacia ese trabajo

Tuve que aprender a identificar yo misma

A la gente mala.

Para eso obviamente hay que hacer sacrificios

Como perder el instinto y ahogarse en el mismo vacío

Me pueden quitar todo.

Hasta las manos.

Los pies.

El cuerpo.

El pelo.

Las células de todo mi cuerpo.

Tirarme toda la brujeria y mal de ojo

Del mundo y sus almas de ceniza!

Repletas de ketamina!

Seguirán igual de tristes.

Aunque maten a toda mi familia.

Su vida seguirá siendo una mierda.

No se como no se dan cuenta.

Si yo muero hoy mañana o cuando ustedes deseen

Porque se los dejo en sus manos.

Me trate de matar toda la vida

Nunca me resulto

Si sigo viva es porque no me quiere ni Dios ni el Diablo jajjaja

Porque este es el infierno

Y hay que vivirlo

Tocando suelito

Patitas en la calle

Caminando a oscuras

Por bosques

Carreteras

Laberintos de madera

Hay que saber de la yeca

La escurria es gratis!

Y una pa los vios!

He quedado muchas veces en quiebra

He perdido todo

Hasta la respiración bajo el agua

Y he respirado agua y sigo viva

No me autodiagnóstico nada

Tengo un carnet de discapacidad

Psíquica… eso significa que mi psique tiene

Mecanismos de defensa

Que he aprendido a controlar

Por amor a mi vida

Para no irme presa

Y que el tipo que me viola

Me abusa me humilla

Me difama

Me trae problemas

Me trae mentiras

Me trae su odio y me lo escupe en la cara

No importa.

Se han tenido que unir varios weones

Despues de que a varios no le cayera bien

Que una no fuera tan puta como puta me veía

Ya no soy puta. Soy perra. Me enseñaron en la calle.

Que a los hijitos de papi

Les damos un suspiro al vacío

Bajo el agua se ven mas lindos

Pero eterna vida

No hay nada peor que tener que vivir

Con ese odio

Si yo vivo feliz y me duele

Me imagino ustedes!

Frustrados pagando por sexo

O su mamá era trabajadora sexual

Que se les incremento el trauma

Por ese trabajo

La pussy

Sus colores

Y la obsesión por decir maraka

Si cuando una ha sido del ambiente

Esa wea jamás va a ser insulto

Cuantos días y horas pensando en mi

Pensando en como cagarme y hacerme morir

Shiiuuuuuuuuuu

Llevan dos años y entre más escribo

Más cordura veo en estas líneas

Que en sus grupitos admirando pedofilia

Que pena que nadie le tome el peso a cosas como esta

Es como cualquiera que ahora llega

Y se autodiagnóstica esquizofrenia

Supieran realmente que es la patología

Y no el efecto rebote de tanta ketamina

Si en chile no hay cocaína hace mas de dos años

No sé a quién le apostaron mi vida

Pero siento que solo he ganado en los últimos años

Entre tanto odio

Aprendí a manejar la ira

Entre tanto insulto

Me salí de las redes

Empecé a crear

Empecé a creer

Empecé a entender.

Realmente sí soy una perra.

Me hicieron ser fría

Tomar el agua helada de la canaleta

Como gata sobrevivi muchas veces

Pero mori otras tantas

Por la curiosidad de interactuar con un mundo

Manipulado. Sexualizado.

Donde aquellas que algún día se nos ocurrió trabajar

En algo fuera de lo cotidiano

Hemos sido el blanco de los perfectos hombres

Que pasan horas tras un computador

Contando los días para que alguien muera

Imagínate esa vida donde el odio te gana

Y lo tiras hacia afuera

Y esperas que la vida retribuya con una hermosa muerte

Tu condena eterna de estar vivo hasta más allá de los 80

Que peor que vivir tanto

Como los cristianos cuidando el cielo

Cuidando al santo

Como si alguno fuera perfecto

Como si alguno lograra algo mientras alguien se cuelga

Solo o sola después de tanta energía de mierda que desprenden

Estos parásitos

Podridos caminan con la diarrea en la espalda algún día

Solos y sin amor

Solos retribuyendo sus garantías de vida

Extenderla lo máximo posible le pido al universo

Y que la sed les toque la puerta

Y el vaso de agua este lleno de polvo

De tan solos que los dejo la vida

Quien podria esperar algo bueno

Después de entregarle terror a tanta alma

Atacan a los más débiles

Sádicos disfrutando del dolor

Llora me dicen

Llora

Cuando llorai?

Pienso,,,

Cuantas veces su padre/madre les habrán dicho eso?

Juro que antes no paraba

Me tenían que sacar de la escena

Si no veía dientes y sangre parece que no se acababa la guerra

Llevo años en terapia

Años invirtiendo en pastillas y vitaminas

Tratando de comer

Salir de la anorexia

De las drogas

De lo tóxico

De todo lo que me haga parecida a estas

Basuras de mierda

Pero me controlo y si me violan solo golpeó.

No es nada.

Es intrínseco

Ya no mate a nadie.

Y eso lo subo al cielo.

Les doy gracias por darme luz en momentos muy oscuros

Es un triunfo controlar los instintos más primitivos

Nada de sexo

Nada de violencia extrema

Porque los golpes se los merecía el sacowea

Si me violan no esperen menos

Pero parte de este cambio parte por hacer las cosas

Con disciplina así llegue hasta acá

Y ningún hijito de papá me lo va a quitar

Me podrán dejar en la calle

Puedo perderlo todo

Pero me vuelvo a levantar

Y no a putear al mundo

Se dieron el lujo de hablar de mi

De violar mi intimidad

De buscar como saber más y más de mi

Que locura!

Yo soy la pitia’ si!

Con el Ego alto mm!

De cabra chica me dijeron que era fea

Estoy via’ que antes solo les calentaba

Que parecía pendeja

No promulgare la cultura de la violación

Llevo años denunciando y nunca me prestan atención

Vamos que acá hay entretención

Me dieron fecha de muerte para el 24 de diciembre

Lo que no saben es que pasaba cada 24 de diciembre en mi casa

Y si sobreviví a eso

Aunque quede sin internet

Sin mensajes

Sin llamadas

Sin plata

Sin trabajos

Sin tik tok

Sin nada

Siendo una watona bataclana puta sucia

Hedionda que sedujo con tres años al abuelo

Sigo más feliz que todos los que estan empepaos

En ketamina

Llegaron tarde

Todo sintético

Como sus muñecas inflables

Que puedo imaginar de un grupo de hombres que se tuvo que reunir

Para hacerme mierda de alguna forma

Me intervinieron el celular

Me borraron evidencia

Violaron mi privacidad

Y arruinaron la esencia de estar tranquila

Pensando en que no pasaría otra vez

Que algo haría si pasaba

Y dicho y hecho.

Aparte de los combos en las weas

Y los combos en el la boca

Que no sirvieron de nada porque la plasta siguió dando la nota

El violador viviendo su vida feliz

Como siempre veo que sucede

Estos tipos aburridos de mierda

Que nunca en su vida han disparado ni una pistola de agua

Andan de choros porque manejan un par de

Técnicas aprendidas por tik tok para

Violar la vida de una persona

A otro lo atormentaron hasta matarlo

Y sienten que ganan?

Como esto no es noticia?

Pues porque nadie nunca dice nada!

Dos años llevo aguantando con mucha paciencia

He perdido la cordura y me he salido de mis casillas

Muchas veces ante tanto acoso

Humillaciones, difamaciones, y tanta cosa!

Se han tenido que reunir en grupo

Hacer memes

Hacer fotos

Buscar material

Tanto tiempo que me dedican

Para supuestos conjuros

Y el otros weas para creerse brujo

Y ahora que se lo estén comiendo los demonios

Vuelto loco

Me llaman para decirme que les hice?

Que les hice?

Yo nada.

Yo soy de carne y hueso demando denuncia espero.

Espero.

Espero.

No se que harán mis muertos.

Mis guías, la santa muerte, mi padre y Dios

No tuvieron respeto por mi

Menos por mi padre muerto

Menos por mi gato

Menos por mis estudios

Se han pasado la vida de varios por donde mas les duele

Y donde mas les recuerda que no valen nada

Obesionados con mi vagina de la noche a la mañana

Negra ctm y que tiene si no soy rusa

Soy chilena mapuche y la raja igual que los pañales

La tienen pega a la silla gamer que les regalo mi hermana

No tienen ni para falopa

se creen vios consumiendo ketamina

andan de choros

insultando a una mina sola

solo porque se les paro la raja

jamás les hice caso

jamás los pescaría

para mi no son nadie

ni nada

no me dan ni me quitan

y aunque me quitaran todo

sé que tengo mucho hilo curao

para darle al volantín

hay que cortar muchas cabezas

para que florezca mi jardín

pero eso no lo veo yo

lo ve mi esquizofrenia con Dios

que locura! Ahí va un poco de tierra de cementerio

la paranoia de no entender la vida

la psicosis de la keta diciendo

hay que hacer que se suicide.

Ya han matado.

Y quizá cuanta gente más han dañado.

Y no hay ninguno que salve nada en esta wea de red.

me apesta no haber salido antes

para no ver esta decadencia

y me dicen decadente a mi jajajajaj

como me gustaría verlos en un bosque a oscuras

como me gustaría dejarlos en la pampa sin luna

como me gustaría que se les acabara el internet

y comiencen a delirar

porque no saben hacer nada más

esas muertes no son en vano

ustedes rieron

cuando otros lloramos

aun extraño a morrald

y sigan contando los días

me mandaron a un violador

disfrazado de oveja

pidiendo ayuda

obvio que la weona caería de cabeza

ayudar.

Mi maldita empatía exacerbada

Por no poner limites

Pero es que a estos wnes hay que ponerles limites con pistola

Cuchillo y cara de shora

No entienden un no

Y si se los haces ver de forma más dura

Eres una violenta

Una weona grave

Enferma

Pero violar es normal

Bajo la premisa de que si me violaron puedo violar

Que pasa Chile

Sin E.S.I

Con gente que no estudia ni trabaja

Con gente que no sé quién les dio dedos para

Escribir en un teclado tanto odio que guardan en sus cabezas

Prefiero ser asi de loca

Haber vivido feliz

Gané buena plata no me arrepiento de nada

Si no hubiera sido esa  mujer

No habría llegado hasta acá bien parada

Me quieren botar

Hasta con magia de paragua

Y yo no tengo nada!

Solo soy una prostituta ordinaria

Con la vagina negra!

Tanto tiempo tienen los cabros para hacerse

Caldo e cabeza

Yo a su edad andaba estudiando y

Patiperreando en los veranos

Ellos con aire acondicionado

Tirando mierda día y noche por un grupito de weones

Que coincidieron por la misma carencia de infancia

Cuantas veces les dijeron lo que me dicen a mi

O su papá le decía así a su mamá

O su mamá la tenía negra y ustedes la veían con el vecino

O con su tío mientras su papá ponía la mesa?

Se nota el trauma

Por eso no los webeo tanto

Yo al menos soy capaz de decir que me amaron tanto

Que hasta me violaron

Y me río de eso

Y no hago un escenario

Hago una fiesta punk con putas

Alcohol y drogas

Tanto escandalo por un trabajo

Tanto escandalo para verme morir

Tanto escandalo que hasta mandan un violeta

Tanto que hacen supuestos videos

Diciendo pandora estamos en Temuco!

Jajajajaja menos mal weon

Salieron de la casa.

yo me encierro ahora de vieja

ya recorrí lo que mas pude hasta el norte

y le di el beso a Bariloche para volver algún día

he ido a tantos conciertos

como días de música desnudos todos

día y noche con río y hermosas hippies con sus figuras perfectas

preciosa es la vida

y ahí se quedan criticando los weas

creyendo que con magia

brujeria

y tanta violencia psicológica

atormentaran otra alma

y la harán sufrir

lo que ustedes no pueden hacer por si mismos

porque cabros

no podemos ser tan cínicos de que cuando

te tiras doscientas lucas al día en merca

no me digai que es porque quieres vivir

yo gastaba trecientas y sola y no morí

ahora los veo bajo la keta

veo al violador que anda en esa mierda

le hago un poco y ya me da wea me duele toda

la vida la nariz y la mierda

eso no es cocaína

si tienen tanta plata vayan a Bolivia a conocerla

tanto se jactan de cosas superficiales

tanto me tiran bulla

porque no ejerzo lo que estudié

PUTA DISCULPEN MIS DIOSES

Naa simples humanitos! Pidiéndole al anticristo

Que la pandora se muera

Puta maraca asquerosa

Cierto?

Lo que no ven es que ya estoy en el infierno

Más muerta que esto no puedo estar.

Me dicen cosas y ni les contesto

Me dan tanto tiempo

Que ya me siento hasta querida

Ni mi mamá piensa tanto en mi

Vieja de mierda*

Tanto que la defienden

La mas feliz cuando era puta era ella

Se llevaba la plata

Los mejores almuerzos y que tanto tengo que andar

Explicándoles mierda

Parásitos humanos

Nunca he visto demonios

No creo que exista el diablo

Pero si siento que hay energías

Y que también existe la maldad

Y la alevosía

Tanta gente doble cara

Todo este tiempo creyendo en gente equivocada

No respetaron mi duelo

Ni de mi gato ni de mi papá

Fumaba pasta y se murió

Y ustedes le dan con la pasta

Y que puedo hacer yo por su realidad?

Más que haberlos divertido con mis asquerosidades algún día…

Pero no saben como fue mi tiempo en otras paginas

Guardo de recuerdo mi tarjeta bitsafe

Y esa si que venía gorda

Más que sus mini….

Y que amor de personas!

Tanto me conocen que saben que aguanta la pandora

Yo no se en que competencia estamos

Pero dicen que gana Morris!

Jajaja yo creo que si Morris quiso a alguien algún día

No fue a ustedes jajajaja

Pero que saben ustedes de cariño

Que saben ustedes de reírse sin keta

O de bailar sin culpas desnudos todos en la playa

Quítenme todo

Hackéenme hasta el alma

Que aunque muera

El brillo de mis ojos

Ante su mirada opaca

No se lo llevan

No se lo llevan

No me jacto nunca de nada

Pero esta si la valoro

Llegar por fin a audiencia y empezar

Con todo este jueguito de sopa de letras

Manden al mismo demonio

Que acá sola le doy cara.

Con una mujer sola.

Que risa como se delatan.

 

 

 


 Yo también sé lo que es andar sin rumbo, mirar el suelo y hablarle al mundo. He sentido el frío que muerde la herida, he tenido el alma ...